La bala que debía ser la última

Se supone que yo debo ser el final.

No con palabras: con el cañón apuntado a la sien, con la decisión ya tomada antes de que yo existiera.

El fin.
El punto.
La última marca.

Fallé.

No es una confesión. Es una descripción.

Las demás hicieron lo que tenían que hacer: entrar, atravesar, dejar su nombre escrito en la carne. Yo entré. Yo atravesé. Pero el hombre siguió siendo hombre.

Y yo me quedé —vaciada de mí misma— como una frase que pierde el verbo a mitad de camino.

Después vinieron a mirarlo. Muchos. Buscaban en nosotras una explicación, una historia, un escalofrío controlado.

Nos tocaban como si fuéramos texto.

Había algo por traducir.

Pero no de una lengua a otra:
de la carne al miedo,
del disparo al relato,
del error a la supervivencia.

I was supposed to be the last. I failed.
Of all the scars on this body, I am the one who best understands what it means to exist without becoming what was expected.

Deja un comentario